Parir y amamantar experiencia espiritual

En mi entrada anterior http://claudia.lactivistas.org/2012/04/24/el-dia-que-llegue-nuestro-bebe-oracion-para-dar-a-luz/ me atreví a compartir lo que sentí estando embarazada de mi primera hija y cuando me toco verbalizar lo vivido con el nacimiento de mi segundo hijo escribí: “ Sin anestesia y con la fuerza y el amor de Dios, nació este hermoso bebe. Recuerdo que, una vez que nació, dije en alta voz: Cielo Santo, Cielo Santo porque volvimos a vivir el milagro de la vida a plenitud, la voluntad de Dios obrando, su amor hecho carne”      http://claudia.lactivistas.org/2011/08/17/celebrando-un-ano-de-vida/

Ahora quiero compartir una referencia textual que me permitió comprender lo que sentí y viví y lo que tal vez, algunas otras madres también han experimentado.

La cita a la que me refiero es de una autora llamada Inés Ordoñez de Lamus. Esta autora además de ser madre de ocho hijos y abuela, es catequista y profesora de Ciencias Religiosas. En su libro titulado “Acompañamiento Espiritual. Hacia la plenitud del amor”, la autora expresa con palabras que me sorprendieron, la relación que existe entre el acto de parir y amamantar y la dimensión espiritual que ésto conlleva, dice así:

Durante el embarazo y el parto, las mujeres somos protagonistas y espectadoras. Sujetos activos y pasivos de un acontecimiento que nos supera totalmente y, que sin embargo, somos capaces de contenerlo sin morirnos. Nos desgarramos, asumimos el riesgo de morir dando vida y sin embargo, encontramos en la maternidad el corazón y la esencia de nuestro ser mujeres. Sabemos de crisis y de límites, de dolores y de gozos, sabemos esperar y pujar. Aprendemos a través de esta experiencia, el arte de acompañar la vida que se gesta en el corazón de los otros, y nos hacemos “parteras”, expertas en dar luz a Cristo en los acontecimientos de la vida cotidiana.

Diosa Azteca Tlazoltéotl

El gestar, el parir nos descubre también la sacralidad de nuestro cuerpo como sacramento del cuerpo de Cristo, que nos gesta y nos da a la luz como hijos de Dios; el amamantar nos revela de una manera tan próxima el misterio de la Eucaristía y de Cristo que entrega su cuerpo como comida para que crezcamos de Él. Es una experiencia extremadamente fuerte alimentar a nuestro hijo y ver cómo crece siendo nosotras su único alimento; ser succionadas y comidas para alimentar a otro” (pág. 114).

 

Así mismo encuentro eco en el testimonio expresado en el prestigioso Blog El Parto es Nuestro http://blogelpartoesnuestro.com/2012/01/01/la-dimension-espiritual-del-parto/  cuando dice: “…Y es que el parto es un profundo viaje interior, una experiencia que roza lo místico, seamos o no religiosas. Conocer esta dimensión espiritual del parto parece importante para que cada mujer pueda vivir su parto de la mejor manera. Conocer todo lo que conlleva el parto permite salir siempre reforzada del mismo, independientemente de cuál sea el resultado final”.

Y tu, mujer, hecha madre, sin importar cuales son tus creencia religiosas, haz experimentado la relación que existe entre espiritualidad y el acto de parir y amamantar?

El día que llegue nuestro bebe (Oración para dar a luz)

El gestar y el parir nos descubre también la sacralidad de nuestro cuerpo como sacramento del cuerpo de Cristo, que nos gesta y nos da a la luz como hijos de Dios”   

Inés Ordoñez de Lanúz

Para celebrar el séptimo aniversario de mi maternidad, me voy a confesar, me voy a desnudar, me voy a entregar, me voy a atrever a compartir algo muy intimo.

Este regalo está especialmente dirigido a todas las madres por nacer y a las  que recientemente han nacido a la maternidad, mujeres emotivas y muy conectadas a sus entrañas, a las entrañas de la tierra y al instinto, pero que también viven un momento de infinita trascendencia y espiritualidad.

Una vez me sentí así cuando me encontraba habitada por mi primera hija y días antes de nacer, escribí ésto que hoy les presento en forma de oración.  (Si te crees atea o sufres de intolerancia religiosa abstente de seguir leyendo)

El día que llegue nuestro bebe (oración para dar a luz)

El día que llegue nuestro bebe será un día claro de principio y fundamento, estaré desnuda y vulnerable entregada a tu designio.

No resistiré, te dejaré obrar en mi, seré vehículo para traer a tu hijo o hija, me entregaré a ti.

Me amarás en cada contracción, sentiré la vida con toda su fuerza. Será y hará tal como quieras, sea como sea, será y hará el bien.

Estaré mas viva que siempre, estaremos contigo, será un gozo pleno para mi esposo, nuestro bebé y para mi. Aceptaremos tu designio y daremos gracias.

Se que es poco el esfuerzo en comparación con el dolor que viviste cuando te entregaste para salvarnos. Se que es poco el gozo en comparación con el placer que sentiste cuando te entregaste por salvarnos.

Estaré mas cerca de ti. Será un día de felicidad porque estaré completa, vívidamente en tus manos.Tu serás el centro de todo, estarás en cada contracción, en el apoyo amoroso de mi esposo, en la médica y su ética, en la felicidad de nuestra familia y te harás presente cuando el bebe se encuentre con su teta.

Sentiré hondamente tu obrar en nosotros, te dejaré hacer, no pondré resistencia. Me llenaré de amor.

Doy gracias por hacerme tu vehículo, por darnos la oportunidad y estar conmigo, con nosotros, cercano y fuerte, por dejar que te experimente en carne viva, por tu abrazo en cada contracción, por tu aliento en cada suspiro.

Este día nacerá el bebé que acompaño y acompañaré a crecer, será un acontecimiento divino pero por sobre todo, seremos testigos del milagro de la vida que se teje gracias a tu amor, a tu entrega.

Ya quiero que venga ese día para sentirte tal como lo hago ahora, tranquila y sosegadamente.

Caracas, marzo 2005

Conversando sobre el castigo como una forma de educar

El 25 de febrero de 2012 participé junto a madres, padres y abuelas en un conversatorio sobre el castigo como forma de educar a nuestros hijos e hijas. La invitación la hicieron jóvenes catequistas del Colegio San José de Calasanz de Caracas, estos jóvenes acompañan el camino de conocer a Jesús de un grupo de 35 niños y niñas que viven en Catia, un sector popular ubicado al oeste de Caracas. Durante éste acompañamiento, estos jóvenes, han dejado tocar sus corazones por las diferentes realidades que rodean a estos niños y niñas y optaron por organizar un encuentro entre padres y madres donde pudieran conversar sobre la forma de relación y comunicación entre padres/madres y niños/niñas.

Quisiera compartir algunas de las impresiones, temas, afirmaciones y circunstancias que fueron tratados durante este conversatorio. En el mismo participaron 15 madres, 2 padres y 2 abuelas, en términos generales, éste grupo de madres/padres representaban a un promedio de dos hijos de más de 8 años, se trataba de un grupo de adultos que tienen varios años de sus vidas practicando “alguna” forma de educación y relación con sus hijos.

En el grupo, se genero un clima de confianza donde participantes manifestaron sus puntos de vista, sin sentir algún tipo de cuestionamiento. Algunos de los ejemplos, opiniones y vivencias, ofrecidos por las madres fueron bastantes interesantes y ricos en detalles, sin embargo, por respeto a la confianza ofrecida, no serán expuestos.

El castigo para educar.

El castigo físico definido como maltrato infantil fue negado como forma correcta para castigar, sin embrago, la mayoría reconoció la nalgada (cachete) a tiempo como necesaria para educar, ya que, no fue reconocida como maltrato infantil, es decir, se tiene la creencia que todo depende de la intención con que se castigue: para infringir dolor o para educar.

Algunas madres alegaron que era necesario hablarles, eso si, en una sola dirección, ellas a los hijos e hijas. Algunas se mostraron sorprendidas ante la sugerencia de escuchar, entender, valorar y validar las señales, razonamientos, alegatos y argumentos de sus hijos e hijas. Se reconocían a sí mismas como las adultas que no podían perder autoridad y que sabían cómo era el mundo.

¿Qué es un niño/niña?

Los niños son considerados manipuladores, incluso desde el vientre, aunque algunas afirmaron, que no nacían manipuladores pero aprendían a ser, se les reconoció como inteligentes pero que debían ser educados para usar esa inteligencia hacia las cosas buenas. Algunas compartieron estrategias de amedrentamiento y amenaza, bastante elaboradas, como una estrategia para corregir y que el grupo evalúo como positiva por ser “efectivas” para corregir alguna conducta considerada negativa y porque esto no es considerado, por ellas, como maltrato.

Las mujeres-madres

Particularmente las madres participantes, lograron expresar la complejidad de las circunstancias que rodean la crianza, afirmaron que criar al mismo tiempo que se estudia y trabaja es demasiada exigencia, así como llevar los asuntos del hogar y la responsabilidad de la crianza de varios hijos e hijas con edades y etapas diferentes. Algunas madres manifestaron que, agregado a lo anterior, se suma el sentirse poco acompañadas por las parejas y la sociedad en general, llegando a sentirse muy exigidas, ante lo cual contrastó la manifiesta confianza y complicidad que se da entre mujeres de la comunidad o familiares, donde se teje una relación de alianza, apoyo y contención.

Los hombres-padres

Con respecto a las parejas, varias madres se preguntaban qué hacer cuando el padre parece otro de los hijos, al que había que hablarle, en reiteradas oportunidades sobre la inconveniencia de la violencia y la valoración positiva de los comportamientos y reacciones violentas y agresivas, sobre todo cuando se trata de los hijos varones y de ellos mismos como padres. Las madres sienten que lo que puedan tejer con las manos para garantizar el respeto hacia los hijos/hijas pueda ser desarmado por el padre que también es un referente de crianza a pesar de su ausencia. Esta inquietud permitió conversar un poco sobre los arquetipos masculinos, de hombre fuerte y su permanente virilidad exacerbada que puede llegar a ser agotadora para los padres y también para los hijos.

Crianza o batalla

Hicimos referencia a la ilusión que se vive antes de ser madres/padres que con el crecimiento del niño, la llegada de los hermanos y la complejidad de la vida, esa primera ilusión queda atrás y la crianza se transforma en un campo de batalla.  Nos preguntamos, si en parte, esto se debe a la percepción negativa que tenemos de los niños y niñas que no permite reconocer sus acciones como necesidades validas, sino como manipulación y la consecuente y temida “pérdida de autoridad”

Reconocimos que nosotros mismos, como padres y madres, venimos de hogares donde se nos ha criado de forma estricta. Conversamos sobre la creencia generalizada  de que, somos lo que somos, hoy en día: hombres y mujeres de bien, gracias a la estricta crianza que emplearon en nuestros hogares, sin embrago, la audiencia expresó enfáticamente que nuestras crianza no solo se basó en el castigo, sino también en el amor y que fue el amor recibido lo que nos hace seres de bien, que en nuestras familias, no se recurria al maltrato para educar. No hay certeza de lo que hacían nuestros padres y madres, pero se tiene la idea de que con solo levantar una ceja, era suficiente para corregir alguna actitud considerada negativa, en conclusión, se tiene la creencia que el mal comportamiento de niños y niñas en la actualidad tiene que ver con el signo de los tiempos.

A pesar de que esta afirmación puede llevar a un estado de inmovilidad e indefensión, reconocimos que, nuestros hijos también son el resultado de amor, alegría, apego y acompañamiento que reciben de nuestra parte y que mientras más de ésto reciban mejores personas son en su infancia y lo seguirán siendo en su adultez.

  Razones para evitar el castigo

Hicimos una revisión de algunas razones por las cuales se debe evitar el castigo físico y emocional, entre las que destacan, las siguientes: el castigo hace a niños y niñas propensos al comportamiento agresivo, la rebeldía y actitudes de riesgo, así como también, puede acarrear problemas emocionales como ansiedad y depresión. El castigo físico tampoco permite el aprendizaje de actitudes para la resolución de conflictos, ya que no cuentan con éste patrón de comportamiento. Otro posibles efecto del castigo es la mentira y el engaño, son reacciones a las que recurren los niños/niñas frecuentemente castigados, así mismo, el castigo físico y emocional, los hace propensos a temer, más que respetar a padres, madres y representantes, haciéndolos más proclives a ser sumisos ante otras figuras de autoridad.

Por lo tanto, el castigo emocional y físico no es efectivo cuando la intención es educar para formar hombres y mujeres de bien, seres creativos y ciudadanos/ciudadanas responsables.

¿Si no castigo cómo hago?

Las alternativas al castigo fueron tratadas en términos generales a través de cada uno de los casos expuestos y compartidos por las participantes, se hizo referencia al respeto a las necesidades de nuestros niños/niñas, muchas de las cuales eran mayoritariamente afectivas, se reforzó la necesidad de practicar la escucha activa y no hacer de la crianza un campo de batalla, para lo cual era necesario valorar a nuestros hijos y estar atentos a las señales tempranas donde solicitan atención, comprensión y apego, para lo cual también es necesario conocer, valorar y respetar, la personalidad de los muchachos y muchachas, así como sus etapas de crecimiento.

Se hizo énfasis en el respeto a hijos e hijas en tanto personas, como adultos y adultas podíamos enseñarles y facilitarles las maneras de comunicar su emociones, sin juzgar o menos preciar sus puntos de vista, que no se trata de complacerlos en todo, pero si ofrecer alternativas conjuntamente construidas y acompañarles de forma cercana cuando no es posible satisfacer exactamente alguna petición o demanda y que genere frustración en el niño, niña o joven.

Mamá me besé con un niño

Con estas sencillas palabras mi hija de 6 años me invita a vivir junto a ella su experiencia afectiva. Estoy encantada con la forma en que lo expresa: “me besé con uno niño”, la frase misma es todo un tratado de equidad de genero, porque pudo haber dicho mamá un niño me besó o besé a un niño, pero no, la expresión denota el compartir afectivo mutuo en igualdad de condiciones.

Claro además de esta frase que me quedó retumbando, la niña ha dicho cada cosa acompañada con múltiples expresiones corporales tan emotivas que dan para un documental. Al principio mis propios temores y tabúes irrumpieron en mi cabeza (es apenas una niñaaaaaa, se está adelantando), pero su alegría y ternura, sobre todo su confianza cómplice tan francamente donada, me hicieron vivir la experiencia junto a ella con la misma emotividad, así que me mantuve cercana y atenta, con la escucha activa. Les comparto alguna de las cosas que dijo:

“Me preguntó si quería ser su novia y nos besamos”, “tenemos mucho en común: tenemos 6 años, estamos en primer grado, nos gustan los perros y tenemos, cada uno, un hermano”. Hija y como se llama el niño: “no se, no le pregunté”. Así que le recomendé que la próxima vez que lo viera, le preguntara el nombre.

La próxima vez, es hoy, en navidad, porque iremos a la casa de mi mamá, donde crecí y en navidad los niños y niñas van al parque en la noche, toda una aventura. Hoy a la navidad de mi hija se le agrega esta expectativa. Las ultimas veces que hemos ido a este parque, nos hemos encontrado con este niño y su perrito, han jugado de lo mejor, ese juego alegre de los niños, sin reparar en nombres, o prejuicios, juego libre, limpio y ahora a ese juego se le agrega la idea de: “tengo un novio”

Además de vivirlo junto a mi hija, también me hago mis preguntas y busco mis respuestas, el respeto a hacia su persona sigue siendo el eje, así que averigüe cosas interesantes sobre su etapa de vida, aún se trata de su primera infancia y en esta etapa los juegos amorosos estan a la orden del día.

De hecho ya lo veía venir por la forma en juega con sus muñecas y muñecos y sobre todo por la forma en se expresa de sus compañeros de escuela, yo mima he visto como juega con sus compañeros y compañeras de escuela, atajo de locos bajitos, todos amuñuñados, persiguiéndose por el patio, abrazándose, empujándose entre risas y gritos, euforia colectiva.

Todo eso forma parte de lo que se llama juegos amorosos, estos juegos tienen un objetivo claro: pasarlo bien, es puro disfrute, no tiene ninguna connotación erótica, no es como lo vivimos los adultos, es un juego afectivo, que tiene que ver con su sexualidad pero en esta etapa de la vida, la sexualidad, esta en el mismo plano que cualquier otra sensación de disfrute, placer y bienestar. No se trata de un deseo erótico, ni siquiera de orientación sexual, incluso puede que ni quiera entiendan de que se trata una relación de dos, empiezan a distinguir una diferencia entre amistas y noviazgo pero no manejan el concepto de pareja, así que poco importa si cuenta o no con el consentimiento del otro, es decir, por los momentos, no se le romperá el corazón por la distancia, la ausencia o el rechazo.

Entiendo que esta experiencia y muchas otras, forman parte de su sana afectividad, así quiero que mi hija lo viva, con frescura que sepa que cuenta conmigo para expresar sus emociones libremente, que cuente con su familia, que no nos causará vergüenza, o risas o rechazo, o ira. Hija respetamos tus emociones, las compartimos y te acompañamos.

Aquí les dejo la pista de el documento que me pareció más interesante, se trata de una guía para madres, padres y profesorado de educación inicial GuiaSI


					

Vuelta al trabajo el malestar que sienten la madres, malestar de la cultura

Una amiga me cuenta que ha llorado hasta sentir que se seca porque le toca incorporarse al trabajo luego del nacimiento de su bebe, que desconsuelo. En Venezuela, la gente de la cooperativa Lactarte lidera una iniciativa que titulan “X más posnatal” http://pormaspostnatal.blogspot.com/ para tratar de alargarlo, por lo menos, hasta los 6 meses, ya que hasta el momento sólo es de 12 semanas. En España también se están moviendo mujeres y hombre tras la consigna “Conciliación Ya” http://www.conciliacionrealya.org/ y recientemente en Chile han aprobado una ley que extiende el permiso posnatal en éste país http://www.crececontigo.gob.cl/2011/novedades/comienza-a-regir-postnatal-de-seis-meses/ . Todos estos acontecimientos están ocurriendo casi de forma simultánea, lo que me ha llevado a leer muchas historias de vida, testimonios de diversas familias alrededor del planeta sobre este tema

Nuestra historia                                                                                                       Me ha tocado lidiar con esta circunstancia en dos oportunidades en mi vida, ambas las enfoque como un asunto personal, o familiar, como si esto solo nos tocara a nosotros en casa, buscamos resolver la situación como un asunto privado, aplicamos ingenio, afinamos el instinto, sacamos las cuentas, juntamos solidaridad entre los más cercanos, tratando que fuera lo más favorablemente posible. Hoy me doy cuenta que la extensión del posnatal va más allá de mi persona, mi maternidad es un asunto social y político que se vincula con vida digna y mejor aún con la concepción indígena del buen vivir.

Desde este enfoque quiero compartir nuestra historia familiar de conciliación que es una más en el concierto de voces que reclaman la justa extensión del periodo posnatal y la lactancia materna exclusiva.

Nuestra primera hija, Alicia, nació en el 2005, para ese entonces, mi esposo y yo, trabajábamos en una organización de derechos humanos. Una de las primeras medidas que tomamos fue acumular el mayor tiempo posible a las 12 semanas de permiso post-natal que reconoce la ley, para ello sume vacaciones y, al igual que muchas mujeres en Venezuela, renuncié al período prenatal sabiendo las posibles consecuencias que esto podría acarrear:

Estudios científicos revelan que la ansiedad que sienten las embarazadas por diversas situaciones entre las que se encuentran las responsabilidades y cargas laborales, producen un aumento de la hormona del estrés CORTISOL que puede penetrar la placenta. Esto no parece muy importante si sucede de vez en cuando, sin embargo, si la embarazada siente ansiedad de manera recurrente, los niveles aumentados de cortizol pueden producir efectos en el desarrollo del cerebro de su bebéhttp://pormaspostnatal.blogspot.com/2011/09/con-un-postnatal-de-solo-12-semanas-no.html

Logramos acumular 4 meses, para ese entonces, parecía todo un éxito. Desde que Alicia nació fue alimentada y amada con lactancia exclusiva, a libre demanda y nos fue muy bien. Cuando llegó el día de incorporarme, continuaba la lactancia exclusiva, así que me presenté en el trabajo con mi beba en brazos, fuimos recibidas con mucho cariño y cuando me preguntaban qué íbamos hacer, simplemente me encogía de hombros, entonces una compañera de trabajo comentó: si yo tuviera un hijo me lo llevaría al trabajo, lo pondría en el porta bebe aunque sea debajo de un escritorio.

Fue eso lo que hice, simplemente no podía separarme de la bebe, no quería, no podía pensar en otra opción y sin pedir permiso “formal” fui día tras día a la oficina con mi bebe. A los pocos días lleve coche y corral y entre timbres de puertas, de teléfono y reuniones de trabajo mi beba creció durante dos meses.

Fue lo mejor que pude hacer para aquel entonces, sin embargo, esos dos meses, no fueron fáciles, ni para mi, ni para la bebe, yo estaba repartida, más bien dividida y sentía que en ninguno de mi roles daba lo que se necesitaba dar. Luego de dos meses vinieron las vacaciones colectivas de diciembre y gané unos días más, pero había que tomar una decisión, en el fondo nadie me presionaba, excepto la realidad misma.

Mi mamá se estaba recuperando de un Accidente Cerebro Cardiovascular que le había dado hacía pocos meses, mi madre también requería atención y así fue que surgió la idea, debíamos contratar a alguien que acompañará y atendiera a ambas. Así lo hicimos y resulto muy beneficioso para la recuperación de mi mamá que su primera y única nieta, estuviera bajo sus cuidados y mimos.

Para ese entonces ya no estaba bajo régimen de lactancia exclusiva y ya no había más razones de fuerza mayor, así que: al trabajo, día tras día, mi hija pasaba horas en la silla del carro mientras íbamos y veníamos en el tráfico y caos citadino.

Durante ese tiempo mi hija “aprendió” a ver mucha televisión como una estrategia para distraerla de la separación, podía no estar de acuerdo pero éstas eran las condiciones, también lloró mucho, unos días más otros días menos y cuando por fin nos encontrábamos pasaba horas en la silla de carro, enfrascadas en el trafico, hasta llegar a casa directo a comer y bañarse para dormir y empezar, todo de nuevo, al día siguiente.

Luego de esta etapa, cuando ya tenía año y medio, mi hija, fue a la guardería, la mejor que pudimos conseguir y le fue bastante bien, gracias a Dios. Para aquellos días, no me permitía pensar mucho en las consecuencias, simplemente, se ha hecho tan común que otro sea el que cuide a los hijos que parecía normal y la verdad, nadie me cuestionaba que lo hiciéramos, así que parecía lo correcto.

Sin embargo no estaba tranquila y mi hija tampoco. Tal como dice el pediatra Carlos González al referirse al malestar que sienten las madres cuando dejan a sus hijos en una guardería:  ”Una madre que interpretase este malestar no como culpa, sino como rabia o indignación ante la inhumanidad de nuestro sistema laboral o la insuficiencia de nuestro permiso de maternidad (las suecas tienen más de un año de licencia por maternidad; las bielorrusas tiene 3 años), resultaría molestamente subversiva” (Carlos González: Bésame Mucho, Editorial Planeta, pp52).

Cuando mi hija tenía 5 años, después de mucha búsqueda, espera y ansiedad quedamos embarazados por segunda vez, este embarazo, contó con mucho reposo al principio por placenta baja y en el tercer trimestre por amenaza de parto prematuro, así que no abuse y me tome el permiso prenatal. Arturo nació el 20 de agosto de 2010, después de 8 meses de gestación.

Disfruté y padecí el puerperio tanto como puede, la sorpresa de adaptarse a la aventura de dos chamos en casa. Mis amistades, familiares y compañeros preguntaban qué haría. A pocas semanas de incorporarme, tome y tomamos una decisión difícil: renunciar al trabajo y dedicarme a maternar.

La vida se impuso, mi segundo hijo, fue muy esperado, un niño que lucho por vivir, mucho fue lo que oramos, mi hija primera comenzó su escolaridad más formal y se convertía en hermana mayor, requería acompañamiento materno, no podíamos repetir el esquema anterior; de continuar trabajando, el bebe, de solo 3 meses, a una guardería y la hermana, había que inventar dónde y nuestros deprimido sueldo, íntegro estaría destinado a que otros cuidarán de nuestros hijos, pagaríamos para mantener lejos a unos hijos muy queridos y deseados. Absurdo total.

Optar por lo más sano, lo que nos haría felices, implicó dejar de lado un sueldo que hacía parte importante del ingreso familiar, lo cual supondría más ajustes, supuso también desincorporarme del mercado laboral, lo cual me preocupa pues lograr un empleo digno no es tarea fácil en este país y menos para una mujer de 40 años con dos hijos, pero ya veremos, creemos que es una etapa en nuestra historia familiar, ya retomaré el trabajo remunerado como profesional, estoy convencida que las dotes de paciencia y trabajo bajo presión, entre otras virtudes se están fortaleciendo en este momento.

Estamos absolutamente seguros que criar con respeto y apego a nuestros hijos es también una opción por formar ciudadanos y ciudadanas emocionalmente sanos, seguros de sí mismos y responsables de sus actos, conscientes de sus derechos y deberes, creativos y demás virtudes ciudadanas, aún cuando, en la práctica, por ahora, la sociedad y el supuesto modelo de Estado Democrático y Social de Derecho y Justicia decretado en Venezuela, no haga la misma apuesta.

Que las mujeres y las familias en Venezuela y en cualquier parte del mundo puedan dedicarse libremente a la maternidad, por lo menos en el primer año de vida de sus hijos y que los niños y niñas cuenten con el cercano afecto y lactancia materna de forma oportuna y adecuada, que el Estado procure lo necesario para que esto sea posible, supone un modelo social que respeta la dignidad humana y el buen vivir, porque es una inversión en educación, prevención del delito, en recursos humanos, es una contribución a sociedades sanas, creativas, para la vida con futuro.

Estoy consciente que, por difícil, que fuera, yo puedo dedicarme a mis hijos y seguimos alimentándonos, gracias al apoyo y esfuerzo de mi esposo, sin embrago hay madres, solteras, hay familias que no pueden, se les niega esta opción. ¿Cómo es posible que criar a los hijos sea un lujo?

Una hermana nace a la maternidad

Cuando se ve nacer a la maternidad, a una hermana, algo en ti se transforma, se hace grande la humildad, así mismo de contradictorio, porque te haces pequeña contemplando la gracia de una gran obra.

¿Cuál es esa obra de gracia divina?

La entrega y devoción de una madre nueva que es tu hermana de sangre y tribu.

Conoces la historia de vida de esa hermana, la conoces de palmo a palmo, como si fuera tu propia vida porque es parte de tu vida, porque es tu carne y sangre. Recuerdo cuando esa hermana siendo una niña pequeña me decía antes de dormir: “hazme conquillitas”, suaves caricias con la yema de mis dedos sobre su brazo, espalda o cuello. Dormíamos en nuestro cuarto con las camas juntas y confieso que, a veces, me fastidiaba, pues se me dormía el brazo pero lo hacía solo porque ella, mi hermana, menor me lo pedía.

Ahora esa hermana pequeña se ha hecho madre y la he visto transformarse, en su cuerpo, mente y espiritualidad, entonces la acompaño como alguna vez me pasó mi y ella me acompañó y todavía me pasa y ella me acompaña. Ver a la otra, a la hermana, es realmente revelador y conmovedor. Su bebe tiene días de nacido y mientras amantamos a nuestros hijos en el patio de su casa, me digo a mi misma, quien diría que un día estaríamos así, cobijando apaciblemente a tiernos seres que milagrosamente se fecundaron, formaron y emergieron de nuestros cuerpos.

Lo que más admiración y beneplácito me produce este estar y ser en tribu, es ver a esa hermana como una mujer-otra, verla doblegada, postergando su propia afectividad y voluntad, incluso postergando necesidades vitales y fisiológicas, como comer y dormir, entre otras, para poner a la cría recién nacida en su lugar prioritario.

Estoy convencida que este acto sublime y también valeroso del amor tangible de dar, darse, entregarse y doblegarse se acerca a lo que vivió y sintió María cuando entregó a su hijo como un hijo de Dios y tal vez, un poco, a lo que ese hijo, Jesús, sintió y vivió al entregarse por la humanidad.

El acto de dar lugar y aceptar el dolor del parto natural-vaginal, de experimentarlo y vivirlo con pasión y aceptación en nombre de lo que simboliza, el acto de ofrecer los senos y todo tu cuerpo al momento de amantar una y otra vez, sobre todo las primeras veces cuando se abren los conductos y  se produce un estremecimiento sin igual, sólo se equipara a ese amor supremo de Jesús de Nazaret.

Cada quien es libre de optar por la fe que mejor le parezca para estar cerca de Dios, de hecho mi hermana también lo es. Estoy convencida que ningún ejercicio espiritual es mejor que otro si se trata de seguir a Dios en comunidad,  pero para mi seguir a Jesús, intentar vivir cómo él, encontrarlo a él en lo que vivo, es mi opción de vivir en el Amor, no como un acto teórico, voluntarioso y ajeno sino como una realidad regalada y otorgada por Dios, por todo eso Gracias, Señor Gracias, porque tu amor se hace vivo presente, aquí y ahora en el universal instinto materno.

Visible a la felicidad

Hace aproximadamente un mes, www.amormaternal.com invitó a participar en el sorteo de un excelente libro de Laura Gutman: Mujeres visibles, madres invisibles

ADIVINEN QUIEN GANÓ?                               http://www.amormaternal.com/2011/09/laura-gutman-mujeres-visibles-madres.html

“Una mamá caraqueña que nos lee a menudo, y que ha contado sus historias de parto en Amor Maternal”

Cuando participé en el concurso lo hice sin mucha convicción, es que no soy de esas que cree en la suerte pero el titulo me llamó la atención y me apunté

Una vez que me enteré de los resultados del sorteo, mientras celebraba la inesperada victoria, mi hija me preguntaba qué pasaba, le explique y al rato fue a la biblioteca de casa y me entregó un libro diciendo: “toma mami, te regalo un libro”.

Admiro la sabiduría infantil, su gesto, no sólo hacia obvio que en casa hay libros (si es que eso es lo que me hace feliz) sino que ella tiene lo necesario para hacerme sonreir y celebrar. Así que entendí que en mi casa con mi hija, mi hijo y mi esposo tengo lo necesario para hacerme visible a la felicidad.

Aún no tengo mi regalo en las manos, en lo que se concrete avisaré, colocaré la foto correspondiente y compartiré el contenido

Celebrando un año de vida

Nuestro segundo hijo cumple su primer año de vida y quisiera honrar este evento recordando nuestras vivencias el día de su nacimiento. Lo que sigue, a continuación, es algo que escribimos a pocos días de su nacimiento, lo escribimos para compartirlo con nuestros hermanos y hermanas de la vida, amistades, familia y para él mismo, ahora lo hacemos más publico al compartirlo en este espacio a modo de bitácora personal pero que también espero pueda ser del disfrute de otras madres.

Un poco entre paréntesis, me disculpo, contigo, hijo mío, porque al compartir nuestras vivencias como padre y madre, también exponemos parte de tu historia de vida, sin tu permiso, es una consecuencia de los nuevos tiempos. Que la historia nos absuelva.

Y si tienen más curiosidad y para completar esta bitácora personal agrego la historia completa de mis dos partos, la cual escribí a modo de carta a  mi obstetra durante la semana mundial por el parto respetado 2011 y que fue publicado en la prestigiosa página Amor Maternal  http://www.amormaternal.com/2011/05/parto-respetado-humanizado-venezuela.html

“El 20 de agosto de 2011, a las 36 semanas de gestación, nació Arturo, a las 4:00 a.m, pesó 3.245 y midió 50 cm. Hijo de Héctor y Claudia, hermano de Alicia de 6 años de edad. Nació tres semanas antes de lo previsto, se adelantó el parto y el embarazo, a diferencia del primero, estuvo delicado por amenaza de aborto.

Fue un parto vertical, humanizado y soñado, las contracciones empezaron a la 1:00 p.m. y enseguida rompí membranas, así que, en tan solo 3 horas, ya lloraba como un gatito, bello, precioso y sano,  fue, felizmente, amantado de inmediato. Desde recién nacido, ya mostraba ser un niño bastante tranquilo, abriendo mucho los ojos y sonriendo a ratos.

La experiencia del parto fue algo graciosa, no teníamos todo listo, así que, entre contracción y contracción, mamá y papá, preparamos lo primordial, nos bañamos, llamamos por teléfono avisando a la familia, despertamos a la hermana,  sentíamos, respirábamos y contábamos las contracciones.

Ingresamos a la clínica a las 2:30 a.m. y la hermana mayor, toda una dama cariñosa, ingeniosa y colaboradora, se quedó en casa de su Abu y Abuelo para que durmiera, pero no pego un ojo y tampoco dejo dormir a los abuelos, anunció el alba y llego temprano con sus abuelos para conocer a su hermano.

Naciendo

Durante la dilatación, las cuales sentí con firmeza y claridad, dejé que la mamífera se impusiera y recuerdo haber emitido un canto tipo mantra, taren (melodía Pemon para la sanación) un sonido hondo, mientras mi amado me mecía rítmicamente entre sus brazos. En algún momento la médica dijo que las palpitaciones del bebé estaban muy aceleradas y algo pasaba que no sabíamos (luego supimos que el cordón umbilical estaba corto y con una vuelta en su cuellito), así que debía parir pronto.

Recordando el largo trabajo de parto con Alicia, me sentí cobarde y en lo que reconocí mis emociones: miedo, empecé a pedir anestesia (ahora me río con vergüenza), entonces llamaron al anestesiólogo y me dije bueh… mientras llega pujo, estando colgada en una liana de tela, tipo columpio, en vertical, después de pujadas empecé a sentir como el bebe se abría camino a través de mi. Mas consciente que el parto anterior, fui experimentando y dejándome llevar por las sensaciones físicas. Sentí placer pero también dolor, me ardió porque me desgarré un poco. Así llegó Arturo a esta parte del mundo.

Sin anestesia y con la fuerza y el amor de Dios, nació este hermoso bebe. Recuerdo que, una vez que nació, dije en alta voz: Cielo Santo, Cielo Santo porque volvimos a vivir el milagro de la vida a plenitud, la voluntad de Dios obrando, su amor hecho carne. Hermanos y hermanas de la vida, queridas amistades, familia amada, les digo: Dios existe, aquí y ahora y es puro amor para todas y todos. Gracias por acompañarnos durante este tiempo”

 

¿Por qué Madre Naturaleza?

Confieso que titular un espacio para hablar de lactancia y crianza respetuosa como: “Madre Naturaleza” me resulta un poco empalagoso pero por la forma en que nació el titulo no me pude resistir.

Una niña de 6 años caminando por su cuarto, de un lado a otro, de manera casi frenética, no para de hablar, dice miles de cosas, entre esas pregunta: “estas tomando nota de lo que digo” y yo trato de hacerlo mientras aprecio sus gestos y recibo su emoción. Todo esto porque pregunté, a esa niña, ¿qué nombre le pondría a un blog sobre lactancia? y enseguida empezó a dibujar con palabras, imágenes que para ella definían la lactancia, entre las frases que pude recoger, dijo: “cuando veo a alguien amamantar pienso en verde, en el bosque, porque es natural, es la Madre Naturaleza”.

Amo a esa niña, mi hija. Rindo homenaje a ella y a ese momento creador, nombrando a este espacio como Madre Naturaleza. Amamantar a mi hija y a mi hijo me ha enseñado mucho pero sobre todo me ha conectado con mis entrañas.

Alicia fue amantada de forma exclusiva por 6 meses y complementaria hasta los 2 años. Arturo también, cuenta con 11 meses de vida y aún se nutre de la leche que emana de mi senos. Miro atrás y preguntó ¿por qué amamanté a Alicia?, mi madre no lo hizo conmigo, nadie me enseño y hace 6 años no tenía tanto acceso a internet, así que no fue porque contaba con mucha información sobre lactancia, como lo hago ahora, puedo decir que lo hice porque si, por instinto y el título de este espacio Madre Naturaleza evoca ese instinto, esa entraña, ese origen.

¿Quien escribe? Claudia Rodríguez Gilly es mi nombre y para hacer el cuento corto, nací y vivo en Caracas, Venezuela, el 23 de julio de 1970, socióloga de profesión, activista de derechos humanos, cristiana, enamorada y felizmente casada desde 2003.

¿Porque en lactivistas? este espacio nace durante la campaña 2011 de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, durante esta campaña más que en otra oportunidad participamos más en las actividades públicas y en debates en redes sociales, lo cual motivó a que surgiera con mas fuerza la necesidad de sistematizar, poner en letras lo que aprendemos, pensamos, vivimos y dialogamos, así que no pude dejar pasar por alto la invitación de Lactivistas.org para hacerme parte de esta iniciativa que busca reunir gente que cree y opta por la lactancia materna y la crianza con respeto, espero que mucha gente se sume y hagamos tribu/comunidad de lactivistas.

Claudia Rodríguez Gilly @claudirg