Aprendiendo a Amar ¿cómo criar sin violencia?

El 31 de mayo de 2012 Gabriela Bolívar y mi persona: Claudia Rodríguez Gilly, participamos en una charla titulada “Aprendiendo a Amar ¿cómo criar sin violencia?” organizada por Cecodap http://www.cecodap.org.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=80&Itemid=82  La charla estuvo a cargo de Pepa Horno quien, quien además de madre, es Doctora en Psicología y consultora independiente en infancia, afectividad y protección. Para más información: http://www.espiralesci.es/quienes-somos/pepa-horno/

Presentamos este resumen haciendo énfasis y comentando  algunos aspectos que consideramos relevantes, la información más estructurada de su presentación la pueden descargar aquí http://www.cecodap.org.ve/index.php?option=com_docman&task=doc_download&gid=94&Itemid=98

La argumentación estuvo centrada en la importancia de establecer vínculos afectivos con los hijos e hijas, ese vínculo debe ser sano y para ello debemos enseñarles a ser autónomos. Un vínculo afectivo sano lleva a la autonomía cuando el niño y la niña se sienten seguros, de sí mismo, de que son amados.

Se enseña y se aprende amar cuando hacemos sentir queridos a nuestros hijos e hijas, no basta creer que se les quiere solo por el hecho de ser su madre o padre, es necesario manifestarlo, crear sentimiento de pertenencia, hacerle sentir único e irremplazable, para lo cual es imprescindible dedicarle tiempo, tanto de calidad como de cantidad, todo esto requiere compromiso de nuestra parte, comprometerse con el cuidado del otro hasta el final de nuestros días y ese compromiso debe ser público y notorio.

La conferencista propuso que este compromiso se exprese a través de un proyecto de vida que se construye en base a valores y acciones concretas, el proyecto se elabora de forma consensuada entre los niños, padre, madre y cualquier otro responsable directo del cuidado de los niños. Se recomienda que sean menos de 5 valores, ya que pretender abarcar demasiado no es realista, un solo valor requiere un esfuerzo titánico.

http://www.espiralesci.es/aprendiendo-a-amar/

Aprender a educar a quien amas Tal como lo expresa la lamina N° 12 de la presentación, un vinculo afectivo con valor educativo necesita incorporar dos elementos : autoridad y coherencia. Esto es lo más común cuando hablamos de educar: “la autoridad” y Pepa Horno refuerza: los niños necesitan que les marquen el camino, es necesario para su desarrollo, los límites son necesarios para su protección y seguridad, tener un referente que les brinde seguridad es un derecho.

Y reafirma: la autoridad no se negocia, no esta sujeta a condiciones, se gana, es decir, la autoridad no radica en el ser la madre o el padre de un niño, esto no es requisito suficiente para tener autoridad en la educación de los hijos e hijas.

¿Cómo se gana esa autoridad? sin violencia. Cuando se pretende poner normas o límites de forma violenta, automáticamente se pierde el argumento, lo que el niño aprende con la violencia es: la gente que me quiere me maltrata. Pepa Horno afirma abiertamente, el castigo es la peor de las herramientas educativas, lo que aprende el niño es a cómo saltar el castigo. Una cosa es poner límites y normas y otra muy diferente es castigar, una cosa es enseñar y hacer que el niño reconozca la consecuencia directa de una falta y otra distinta es castigar (ver lamina 15).

La autoridad se construye por consenso y deben estar involucradas todas las personas que sean responsables y participen del proyecto del niño y la niña. Todo esto requiere coherencia, pues educamos con lo que hacemos y como lo hacemos no solo en lo que decimos, hay normas que son para los niños y para los adultos, una clave para lograr coherencia es no poner una sanción cuando se esta molesto o cansado pues lleva a imponer normas no realistas.

Aprender a vivir desde la piel. La coherencia supone también tomar decisiones y poner límites con la cabeza, el corazón y la tripa. Solemos tomar decisiones con la cabeza y últimamente vamos dando cabida al corazón pero la tripa forma parte de la ecuación. La tripa es lo que la tribu de madres 2.0 llama el instinto.

Ninguna de las claves educativas anteriormente mencionadas pueden aplicarse sin dar cabida al perdón que lejos de restar autoridad, la fortalece, es una parte esencial de la relación humana y este perdón incluye perdonarse el padre o la madre a si mima, reconocernos como falibles, no pretender ser perfectos.

Aprender a vivir desde la piel es reconocer la propia humanidad, incluir el instinto o la tripa en el aprendizaje en la mejor forma de construir el vínculo amoroso.

En conclusión

Madres y padres somos un espejo para los hijos, y por eso el aprendizaje de amar, educar y de vivir desde la piel es fundamental, ya que nuestros hijos aprenden más desde estos 3 puntos, siempre que se reflejen en el día a día más que en las palabras de orden y obediencia, sin razón, explicación y muchas veces sin fundamento.

Lo más difícil de practicar y enfrentar en la crianza con apego y democrática es:

Practicar suena muy “sencillo” decir yo crío con apego, cuando quizás las bases personales de esos padres no están sujetas a la realidad de lo que ésta crianza significa, ya que durante el día a día de la crianza, se van a remover muchos recuerdos de la propia infancia y serán muchas las dificultades si no sabemos manejarlo o buscamos apoyo en superar lo que quizás nos marcó y no lo sabíamos hasta que asumimos el rol de padre y madre.

Enfrentar es igual a lo expresado en el párrafo anterior pero se manifiesta en lo externo, porque puede que como padres y madres estemos claros de la crianza con apego y sin violencia que queremos para nuestros hijos e hijas pero cuando llega la elección de un colegio las cosas se complican, ya que los maestros les pasa lo mismo que a los padres y madres, tienen sus propias vivencias y éstas realmente las conocemos sólo hasta cuando ejercemos roles de crianza y enseñanza. Si no se está abierto a cambiar paradigmas se puede recurrir a la violencia cuando se trata de educar.

En ese sentido esta charla es impactante, porque toda la enseñanza para criar Sin Violencia está basada en que Aprendamos AMAR ¿cómo? Amar y a ser amado, a educar a quien más amas y aprender desde la piel.

Es posible aprender estos puntos claves de criar sin violencia porque nuestros hijos vinieron a enseñarnos muchas cosas y nosotros a guiarlos y educarlos en muchas otras. Sigamos el instinto y entreguemos todo nuestro amor, amándonos, comunicándonos y tratándolos como iguales, así los limites siempre serán entendidos y respetados.

Gabriela Bolívar en twitter: @gabbybv en la web http://dulzurademama.blogspot.com/

Claudia Rodríguez Gilly en twitter: @claudirg en la web http://claudia.lactivistas.org/

Nacer a la maternidad sin importar intervención médica, miradas ajenas

A principios de este año 2012, escribí sobre el significado de parir para la mujer, escrito que realice a petición de Carlos Saladen-Vargas http://www.csaladenvargas.info/ fotógrafo venezolano que participó en una exposición colectiva titulada PHOTO-SOUP del 21 April al 12 Mayo 2012 en la Galería Unit 24 en Londres http://www.photo-soup.org/exhibitions/photo-soup-unit-24-london/

Carlos participó con una imagen del nacimiento de su primera hija. Así que luego de escuchar el relato de la madre y después de que el padre fotógrafo especificara sus requerimientos, esto fue lo que surgió:

Nacer a la maternidad 

Cuando una mujer nace a la maternidad transita por otro mundo, esta ajena a su entorno, vive para sus entrañas, la posee una energía vital que sobrepasa razonamiento humano. Se desgarra, se abre, se expande porque esta dando vida y lo entrega todo por el todo.

Es la vuelta a lo originario y esencial, es la respuesta a un código genético que hace que una mujer pueda parir, dar vida, dar luz y por eso la mujer que pare, se alza y grita: “el parto el nuestro”, sin importar intervención médica, condición salubre, miradas ajenas, luces frías e incandescentes o incluso: la cámara.

Así, Adriana, la esposa de Carlos (el lente que la mira), nos dice: cuando se está pariendo no hay pudor porque es desnudez de alma, el cuerpo es más que cuerpo, se desinhibe y se expande más allá de la vanidad. Por eso el rostro de Adriana no advierte lo que el lente de Carlos está captando, eso poco importa.

Quien no está pariendo, en este caso el público espectador, tiene una mirada diferente, ajena, lejana, no entiende, porque vive desde afuera y solo alcanza a ver lo obvio, lo grueso, lo raro, ¿acaso lo grotesco?

El mirar-vivir-nacer de Adriana

El primer encuentro con la bebe es la continuación del misterio de nacer a la maternidad. Bañada, empapada en hormonas, las hormonas del amor, la mujer mira con plenitud y profundidad a ese otro ser que emerge de sus entrañas para seguir estando enlazadas, madre e hija, extra útero, aún continúan vinculadas.

Recibimos hoy esta imagen, esta fotografía, como un regalo con lenguaje universal en honor a su hija, Sofía, para que en un instante podamos ver a una madre nacer, entregarse con valentía y recibir a su hija recién llegada a esta parte del mundo.

Una versión de la foto original la podemos ver en la página de Carlos Saladen-Vargas, aquí http://www.csaladenvargas.info/projects/untitled–nacer-a-la-maternidad–2012/ aunque se trata de un detalle de la foto, es una foto bastante explicita y al tratarse de un tamaño grande, la imagen es bastante contundente, logrando captar la atención del público, aunque no se pueda mirar tranquilamente de frente.

Lo interesante es que la combinación de foto y escrito fue reveladora. La gente se interesó en la foto pero el impacto de la primera mirada invitaba a leer el texto que revelaba su sentido. Ejemplo de esto fue lo expresado por una mujer: “Oh my god I love this piece of writing! Thanks for sending it to me. I just read it to my mum and she thinks it captures the process of childbirth in the best way she’s heard- she says it especially articulates the feeling of being slightly alien to your surroundings and apparently its a very personal almost ‘cosmic’ experience that completely takes you out of yourself and conventional self-awareness-…” En resumen: lo escrito captura el proceso de nacimiento de la mejor manera, como una experiencia muy personal casi cósmica.

No fue fácil escribir sobre esta imagen, sin las palabras de Adriana, la mujer que pare en la foto, no hubiera podido iniciar.

Ideas para una campaña por un parto respetado

Ante un parto no humanizado, muchas mujeres narran con tristeza desgarradora sus partos, bien lo cuenta una compañera lactivista, Louisiana Panagua en su excelente blog “Nacer en Panal” cuando habla de “La soledad de la sala de partos” http://nacerenpanal.lactivistas.org/2012/06/07/la-soledad-de-la-sala-de-partos/ Ante esta situación algunas mujeres valientes se atreven a emprender un profundo camino de sanación, justicia, perdón y reconciliación consigo mismas. A ellas mis mas solidario respeto y aprecio.

También hay otras mujeres que, sin importar, los aportes que hacen de la experiencia de parto humanizado un concepto, un movimiento y hasta un derecho humano, han vivido sus partos como verdaderas historias de amor, me refiero a nacimientos por cesáreas programadas y partos vaginales innecesariamente medicados que ocurren (o a pesar del) cumplimiento de protocolos y estándares médicos.

Auténticos testimonios de muchas mujeres agradecidas con la vida que no se corresponden con lo que se entiende por parto humanizado y sin embargo, son vividos con alegria, estas historias de parto tienen gran valor porque para la historia narrada de ese niño, de esa madre y padre son, a pesar de lo que sea, un momento sagrado de sus vidas.

No es casual que muchos hombres y mujeres no estén informados o incluso no quieran saber. No podemos responsabilizar, juzgar o señalar directamente a las personas. La generalizada desinformación, la práctica poco ética de médicos y centros de “salud”, responde a desequilibradas relaciones de poder e intereses patriarcales y mercantilistas que se benefician de esta falta de información.

Las generalizadas intervenciones agresivas e irrespetuosas durante un parto hace que esto parezca algo “normal”. En este contexto, donde no se vive una clara situación de violencia obstétrica, una madre puede narrar su experiencia con beneplácito. Narrar tu proceso de parto y nacimiento de un hijo desde la gracia, sin culpa y sin rencor, es la mejor bienvenida que se puede tener para iniciar la vida de madre y la vida del hijo, tiene beneficios integrales en el inmediato y largo plazo.

Tomado de http://www.embarazoybebes.com

He tenido la oportunidad de escuchar testimonios de parto que no entran en la categoría de respetados porque han sido innecesariamente medicados, donde no se ha permitido la libre expresión de la madres durante el trabajo de parto, porque no se esperó lo necesario para que se produjera ese nacimiento de forma natural y donde el recién nacido es separado por largas horas de la madre, dificultando la lactancia exitosa, y sin embargo, son descritos con una conmovedora elocuencia.

Por esto me pregunto ¿cómo abordar las historias de parto que no se pueden definir como respetados pero tampoco violencia obstetricia?, ¿Cómo entrar en dialogo sobre parto respetado con una madre que siente que estuvo consiente de sus opciones y agradece lo que podría ser considerado una innecesaria intervención médica?, ¿se puede hablar de violencia obstetricia cuando alguien no se siente violentada y más bien todo lo contrario?, ¿cómo trabajar el tema sin que la persona se sienta señalada, juzgada o a la defensiva?.

Las campañas por un parto respetado debe hacer énfasis, no solo en la acción del médico o el centro de salud, sino también en el estado de información de la madre, sobre ventajas y desventajas de las opciones de parto, es decir la capacidad informada de tomar una decisión. Así mismo una campaña por parto humanizado no debería llevar a desvalorar o criminalizar la  auto percepción que tiene la madre de una determinada experiencia de parto. Esta campaña es un buen ejemplo de lo dicho http://vimeo.com/28932047#at=0

No me considero una letrada en el tema, tan sólo cuento con la experiencia que me dan mis partos y el encuentro con otras madres, sin embargo considero que concentrar una campaña por un parto respetado en estos aspectos traería como beneficio mayor y mejor dialogo y acercamiento a realidades diversas, sin culpa, ni reproche, permitiendo la posibilidad de problematizar el tema y empezar a sanar.